

Fiete Cars permite a los niños construir sus propias pistas de carreras y luego competir en ellas con vehículos increíbles. ¡Ensambla las piezas de la pista, añade bucles y rampas, coloca obstáculos y luego corre! Mitad juguete de construcción, mitad juego de carreras, y totalmente impulsado por la imaginación.
Construye. Césped. Construye mejor.

Todo niño que haya construido una pista con bloques de madera conoce esa sensación: construyes, pruebas, mejoras y vuelves a competir. Ese es precisamente el ciclo que queríamos trasladar a la pantalla táctil: la alegría de crear, seguida inmediatamente por la emoción de verlo en acción. En Fiete Cars, la pista que construyes es la pista en la que compites. Esta conexión entre crear y jugar es lo que llamamos verdadera inmersión.

Los niños arrastran las piezas de la pista al área de construcción para crear sus propios circuitos. 25 bloques de construcción diferentes y efectos especiales (secciones rectas, curvas, bucles, saltos y extras inusuales) se deslizan suavemente sobre tres fondos cambiantes. Una vez completada la pista, los niños eligen entre 40 vehículos y 6 pilotos y ¡a correr! La conducción se basa en la física: si entras demasiado rápido en una curva, pierdes el control; si vas demasiado lento en la rampa, te pierdes el salto. Construir y conducir se alternan de forma natural.

Fiete Cars captura la magia de los juguetes de construcción en formato digital. Lo que lo hace especial es la transición fluida entre los modos de construcción y carrera: los niños experimentan directamente las consecuencias de sus decisiones de diseño. Una pista que parecía genial puede ser imposible de recorrer, y ese descubrimiento es parte de la diversión. Los 40 vehículos incluyen los esperados (coche deportivo, taxi, camión de bomberos, ambulancia) y los sorprendentemente originales (OVNI, cohete, aerodeslizador, autobús escolar con forma de animal, elefante, caballo). Cada uno se siente pesado y real gracias a una física lúdica, y el estilo dibujado a mano les da una cualidad táctil que los gráficos digitales planos rara vez logran.


Construir una pista de carreras requiere pensar en cómo encajan las piezas en el espacio: en qué dirección debe ir una curva, dónde debe aterrizar un salto. Los niños desarrollan la percepción espacial de forma natural a medida que construyen y modifican sus pistas.
Cuando un coche se sale de la pista en una curva cerrada, los niños comprenden rápidamente el motivo y ajustan su diseño en consecuencia. Este ciclo directo de retroalimentación entre acción y consecuencia es una de las formas más efectivas en que los niños aprenden el pensamiento científico.
Una pista que no funciona no es un fracaso, es un rompecabezas. Los niños aprenden a iterar: prueban algo, ven qué sucede, ajustan y vuelven a intentarlo. Esta actitud de experimentación lúdica es fundamental para el pensamiento creativo y la ingeniería.