

Fiete Hide and Seek es un encantador juego de búsqueda donde los niños encuentran Fiete y sus amigos en escenas bellamente ilustradas. Cada dibujo está lleno de detalles, sorpresas y pequeñas figuras que esperan ser descubiertas. Un juego que premia la observación atenta y que les arranca una sonrisa a los niños con cada hallazgo.
Observa con atención: siempre hay más por descubrir.

Los niños son observadores natos: se fijan en detalles que los adultos pasan por alto. Queríamos crear un juego que celebrara esta habilidad. "¿Dónde está Wally?" nos demostró que explorar una imagen rica en detalles es una de las actividades más cautivadoras que existen. Hemos trasladado esta idea a Fiete's World: escenas dibujadas a mano, llenas de historias, chistes y sorpresas ocultas que recompensan a cada mirada curiosa.

Cada escena plantea la misma pregunta: ¿Dónde está Fiete? Los niños exploran un paisaje ricamente ilustrado, tocando rocas, árboles y plantas para descubrir qué se esconde tras ellos. En el camino, se encuentran con más de 40 adorables animales —gatos, zorros, mapaches— que esperan ser acariciados y descubiertos. Una vez que encuentran Fiete, comienza el siguiente nivel. Los paisajes se reorganizan con cada partida, por lo que siempre hay nuevos lugares y animales por encontrar.
Las ilustraciones de Fiete Hide and Seek rebosan vida y detalle: imágenes que los niños querrán contemplar una y otra vez. A diferencia de muchos juegos de búsqueda que se basan en imágenes recargadas, nuestros escenarios dibujados a mano narran historias visuales. Bosques encantados, selvas coloridas, desiertos rocosos: cada paisaje es un mundo en miniatura que recompensa la exploración pausada y atenta. Y como se crean nuevos paisajes con cada partida, siempre hay algo nuevo por descubrir.

Buscar objetos ocultos en una escena detallada requiere atención sostenida y una búsqueda sistemática. Los niños aprenden a enfocar la mirada, a ignorar las distracciones y a buscar metódicamente; habilidades que favorecen directamente la lectura, el aprendizaje y la atención en el aula.
El juego entrena a los niños para que se fijen en pequeñas diferencias: un sombrero ligeramente distinto, una figura escondida detrás de un árbol. Esta capacidad de observación, ahora más aguda, les resulta útil en la vida cotidiana, desde reconocer las señales de tráfico hasta interpretar las expresiones faciales.
Cada escena está repleta de objetos, animales y personajes que invitan a ser nombrados y descritos. Al jugar con un adulto, los niños descubren nuevas palabras en contexto —«faro», «puesto de mercado», «ancla»— y amplían su vocabulario mediante la exploración, en lugar de la repetición.